29 de septiembre de 2010

Nace Viajeros Sin Límite




Hoy os presento un nuevo proyecto que nace en la red, Viajeros Sin Límite se llama. Una Bio Revista de turismo accesible, con sello de Miguel Nonay (Asalto de Mata) y Laura RS (Viaje al Atardecer), blogueros viajeros. Nace sin complejos, con la idea de que los límites tan solo nos los ponemos nosotros. “Nos dimos cuenta que muchas veces, por imposición, desinformación o ausencia de la misma, no podemos disfrutar todo lo que nos gustaría, por eso nosotros haremos lo que este a nuestro alcance para que, la aventura comience donde cada viajero quiera”, nos dicen en su nota de prensa. Y es verdad, falta información sobre turismo accesible.

No me quiero dilatar más. Transmitir todo el apoyo a la viajeros sin límite. Os podéis pasar por su web, aquí os dejo la dirección.

26 de septiembre de 2010

Write or Die

En esto del bloguear -desde mi humilde experiencia-, hay momentos en que uno da tanta importancia a cómo contar algo, acaba siendo tan crítico con lo que va a escribir, que no termina de arrancar. Nos hemos bloqueado. Seguro que te has visto en la situación de querer decir tanto en unas líneas que no has podido arrancar. Si, seguro que tú también. ¿Lo importante no es el contar, la comunicación que se crea?, ¿qué importan entonces las formas?. Resulta que al final nos bloqueamos y desquiciamos. Leía por ahí, que hay que dejarse llevar, escribir sin pensar en lo adecuado o no, volcando todo lo que tenemos en la mente, sin pensar, sin juzgar el resultado, sin ningún espíritu crítico, de manera espontánea, intuitiva. Al final el resultado nos puede sorprender.

El otro día dí en la red con una aplicación que ayuda a ello. Nos presiona de que manera para que no quede otro remedio que escribir como un cabrón sin pensar en el cómo. Write or Die se llama la aplicación. Tiene guasa el nombre. Aquí os dejo la dirección.

Os invito a probar. Yo hice una prueba:

El teclado está sacando humo. No es para menos: 300 palabras en 10 min, y no puedes parar porque la pantalla empieza a ponerse de un color rojizo que cada vez se hace más intenso; como presagiando la tragedia. Cuando aparece el bloqueo, y el color rojo de la pantalla ya no puede llegar más a allá sin ponerse negro, ves con incredulidad como van desapareciendo las palabras que con mucho esfuerzo has logrado plasmar, todo ello exprimiéndote el cerebelo. ¡No! ¡No! ¡No! Es como si la tecnología tuviera la sartén por el mango, y cogiéndonos por los cojones, nos estuviera dando bofetadas al ritmo que van desapareciendo las palabras del escrito. ¡No! ¡No! ¡No! 3 min y 17 sec y un wordcount de 137 , 138 , 139,.. ¡No llego! ¡No llego! Esto es una caña. Navegando por la red he dado con esta aplicación para evitar el bloqueo del escritor. Como que te pones a escribir y no paras; Write or Die se llama. Aviso para navegantes, para blogueros, para principiantes como yo. No se que saldrá de aquí, pero depende del programa que te pongas, escribirás como un cabrón . Anda, como que estoy pensando en importarlo al trabajo, tu sabes cómo saldrían esas memorias que tanto cuesta escribir, como churros. Como churros. 37 sec y 235 palabras, 236,... ¡No llego! ¡No llego! En estos 15, 14, 13 sec que me quedan, aviso para navegantes: qué menos que probarlo. Seguro que te echarás unas risas.

18 de septiembre de 2010

Cracovia, buscando al Dragón de Wawel

Cracovia se va alejando conforme el avión va cogiendo altura, tras dos días de recorrer sus calles.

Cracovia, la ciudad del dragón (aunque no tengo muy claro aún esto), con su centro en la Plaza del Mercado. Una iglesia, de dos torres, donde cada hora un trompetista se arranca con una canción, que deja a la mitad, y saluda. Esto viene de atrás: desde esta torre se vigilaba la venida de enemigos a la ciudad y se daba la voz de alarma. La plaza debe su nombre a que aquí, como es de suponer, se vendía de todo, (obvio ¿no?)

Cracovia, Plaza del Mercado
Plaza del Mercado (Cracovia)


Está también el barrio judío. Importante en la ciudad. Antes de la Segunda Guerra Mundial Cracovia tenía entre su población un 25 % de judíos. Luego, llegaría la guerra, y los nazis... y todos sabemos: los trenes partían llenos de gente con destino el macabro campo de concentración de Auswitch, muy cercano a Cracovia. El barrio judío es como otra ciudad dentro de Cracovia. Sinagogas aparecen a la vuelta de cada esquina, dentro de la escena urbana que sirvió para el rodaje de la película de la La lista de Schindler.

Cracovia, Barrio Judio


Elevado sobre la ciudad, el Castillo Real de Wawel, en lo alto de la colina. Cuando Cracovia ostentaba la capitalidad del país, gozó de gran esplendor, luego, llegó el gran fuego que lo arrasó y entró en un declive que lo fue desmoronando. En los últimos siglos emergió de entre las cenizas, o las ruinas, como ave fénix, y hoy en día ha recuperado el tono (aún siguen restaurando, por lo que veo).

Ayer deambulamos por una Cracovia en la noche, mientras buscábamos algún garito peculiar, de estos que uno no tiene en casa. En la zona interior a las murallas, calles que se entrecruzan, soberbios edificios, iglesias, plazas, alguna estatua. Pasadizos de los que parten galerías que conducen a salas, con su ambiente bodeguero, en los que se sitúan los clubes; jazz, rock, tecno, lo que quieras, en ambientes enladrillados de lo más cool. Música en directo. “Ehh... Dos mojitos y un caipiriña”. Todo ello bañado en la noche.

“Ehh... Dos mojitos y un caipiriña” (Cracovia)


Esto es lo que ha dado de sí nuestras corta estancia en Cracovia. Me llevo de tarea indagar sobre la historia del dragón. Dentro de media hora llegaremos a Bruselas y habrá dado por finalizado el viaje por Eslovaquia & Polonia (un poco de Polonia).


***
P.D.:
“Una leyenda atribuye su fundación al mítico gobernante Krakus, que lo construyó sobre una cueva ocupada por un voraz Dragón de Wawel. Muchos caballeros intentaron sin éxito desalojar al dragón luchando contra él, hasta que un zapatero llamado Dratewka le dio una oveja llena de azufre; el dragón se la comió, bebió el agua del río Vistula y estalló.” Qué haríamos sin la wikipedia.

12 de septiembre de 2010

Tren Bratislava a Cracovia, una noche movida

"¿Qué vagón es el nuestro?" Los pasos tranquilos con los que hemos bajado de nuestro vagón empiezan a acelerarse conforme los revisores nos mandan más allá con un gesto de negación. Los pasos van seguidos de zancadas, y de cierta angustia. "No, este no es, este va a Varsovia", "no, no os corresponde, ya que este es de primera clase", todo ello mientras el revisor chasquea sus dedos, "money, money". En medio del caos, la angustia va creciendo conforme lo hace la posibilidad de quedarse en tierra, con cara tontos, claro. "Tío, métete en cualquiera, que aquí no hay nada, qué vamos a hacer".

Era medianoche en una estación de la República Checa, Breclav, en la frontera con Eslovaquia. Acabábamos de subir al primer vagón que habíamos pillado, sin saber muy bien a dónde iba. Estábamos teniendo una noche movida, y nosotros que pensábamos que teníamos un viaje directo Bratislava - Cracovia. La realidad estaba siendo bastante distinta. Todo empezó a sonar mal cuando en la estación Hlavná Stanica de Bratislava no encontrábamos en el panel nuestro tren. El cierto mosqueo se acrecentó cuando una mujer en la taquilla nos dijo que nuestro tren era el que iba a Berlín, "¿cómo así?"; luego, lo potenció el ver que todos los vagones que iban a Cracovia estaban repletos de gente, y nos teníamos que montar en uno que iba a Berlín, con el consiguiente cambio en la siguiente parada. "No me quiero ver como esta gente, tirada en los pasillos" ,"ya, en la próxima parada, ya podemos andar listos para coger un camarote". Parecía que estos trenes nocturnos estaban muy concurridos, este venía de Budapest, en Hungría, un tren de las líneas rusas, con unos cuantos años él. Por lo visto, el interrail por los países del telón de acero, la Europa del este, estaba en auge.

Tren Bratislava - CracoviaEn el rellano, nada más subir las escaleras desde el andén, al lado del baño y entre las puertas del vagón. Allí, entre mochilas y gente durmiendo, estábamos tirados por el suelo porque el vagón está repleto. Os podéis hacer una idea, no muy cómodo el lugar. No habíamos andado muy listos. Eso parecía el camarote de los Hermanos Marx, de la gente que estamos allí metidos, y nosotros que pensábamos que teníamos un cómodo viaje directo, ocho horas en las que poder dormir y reponer fuerzas. La realidad era bastante distinta. A través de la ventanilla de la puerta que daba al vagón propiamente dicho se veía una hilera de gente tirada en el suelo, tratando de robar unas horas de sueño a esta noche movida. Al lado nuestra, una pareja de Nueva Zelanda que venían desde Rumanía. "Rumanía es diferente, mucho más rural", nos comentan, mientras el tren avanza ya por terreno Checo. También creían que iban a tener un viaje tranquilo, qué ilusos. Conforme van cayendo los kilómetros, las conversaciones van disminuyendo y uno y otro se iba en busca de dulces sueños, tirados todos en el reducido espacio que tenemos.

Son las tres de la mañana, el tren volvía a pararse, nos tocaba un nuevo cambio de vagón, y ya iban varios. Esta vez ya conseguíamos meternos en el adecuado, que nos llevaría a Cracovia de una tirada. El tener todos los huesos doloridos del agradable viaje en tren que acabábamos de tener, hacían espabilar a cualquiera, y nos faltó tiempo para vernos sentados en nuestro camarote. Ahora si, podíamos decir "hasta mañana, dulces sueños, amaneceremos en Polonia".


Post correspondiente a la serie "Eslovaquia, la ruta
#1 Bratislava, encontrando a la Belleza del Danubio
#2 Eslovaquia Central, las ciudades nacidas del oro y la plata
#3 Podbanské, desde las entrañas de los Altos Tatras
#4 Pico Kriváň, las dos caras de una misma moneda
#5 Slovenky Raj, chapoteamos entre los charcos
#6 Vuelta a Bratislava, hacia donde nos lleva el trazo incierto
#7 Tren Bratislava a Cracovia, una noche movida

5 de septiembre de 2010

Vuelta a Bratislava, hacia donde nos lleva el trazo incierto

La satisfacción de ver como nuestros pasos inciertos, poco predecibles, van marcando una ruta sobre el mapa, a golpe de anécdota, de aquella decisión, elección, de la otra, mientras el pequeño Skoda va recorriendo las carreteras de Eslovaquia (este a golpe de acelerones y algún que otro trompo), todo ello sin rumbo fijo (a sí somos), tiene el inconveniente que hay momentos en los que uno pierde el norte, ese rumbo, y empiezan a asaltar las dudas, "¿a dónde carajo vamos? ¿Hacia el sur?", todo ello mientras nos miramos con caras a cada cual más indiferente. "Parece que no hay mucho que ver, pero... ¿igual algo diferente...? ¿hacia el norte? De momento vamos hacia..., a ver el Castillo de Spiš, aunque sea solo la estampa de sus ruinas sobre la colina, luego...".

Vuelta a Bratislava, hacia donde nos lleva el trazo incierto


Estábamos montados en el coche, pero no sabíamos hacia donde tirar. "tenemos que cerrar lo del coche de alquiler" (listos de nosotros que queremos dejar el coche en Polonia, Cracovia, pero tenemos acordado dejarlo en Bratislava) "rumbo a Poprad, al aeropuerto, que hay una oficina de nuestra rental car". Pero cuando las cosas no quieren salir bien... La oficina estaba cerrada y nadie contestaba a ningún teléfono en todo el país (no diré que compañia era), "pero... ¿trabaja alguien en esta compañía?" No hay mal que por bien no venga, las cosas empezaban a aclararse: "rumbo a Bratislava, que a Cracovia nos iremos en tren".

Recuerdo cuando en Bratislava, mientras regábamos nuestros gaznates con jarras de cerveza en esa galería-bar, muy soviético este, el KGB, un eslovaco nos recomendaba visitar Tratalandia. Que, ¿qué es eso? Pues no es un chiquipark, aunque tenga nombre, es un complejo turístico de acuapark, aguas termales, todo ello a los pies del Alto Atras. Con media sonrisa, le explicábamos que no nos veíamos por allá, "no, a nosotros nos van más las caminatas por la montaña, no solemos acercarnos por esos lugares". Quién lo iba a decir: rodeados de bellas montañas, en un lugar idílico, aire natural que oxigena el cuerpo, mientras los cálidos rayos de luz lo cargan de energía, en un apacible...uggggrrrrrrrrrrrrrrr...a ver, recapitulo: rodeados de bellezas, en una cálida piscina termal, con un horizonte montañoso, si no fuera por el pelma ese del animador que no calla por la megafonía..., con toboganes, hamacas, chiringuitos...

Al finalizar el día tomamos dirección a Trenčín. Recorremos valles arbolados, densos bosques, anchos ríos paralelos a la carretera; estábamos atravesando Malá Fatra y Veľká Fatra. Trenčín, en lo alto, el castillo vigila el horizonte. Durante siglos fue la primera fortaleza que custodiaba este borde del imperio. Adquiró importancia sobre todo en la época en la que Hungría (a la que pertenecía también Eslovaquia) fue invadida por los turcos. Ha sido reconstruido, como muchos de los castillos de aquí, de los incendios que los convirtieron en ruinas. De camino a Bratislava, paramos en Trnava, lo que fue la ciudad más antigua de Eslovaquia, con su plaza con la Iglesia de San Juan (tiene su ambiente), su contraste con los edificios hormigonados que se enfrentan a los estilosos edificios barrocos. Luego, nos acercamos a los Pequeños Cárpatos, zona de viñas, aunque realmente no se ven muchas. Modra es el centro de esta región vitivinícola. Y así terminaba nuestro road trip, desaciendo el camino que habíamos hecho hacia el este.

Hacíamos hora en Bratislaba para coger nuestro tren, en el diario leo: "supongo que estas serán las últimas líneas del día aunque vete a saber que nos deparará el azar. Cuando uno habla de partir... Seguiremos descansando, respirando el ambiente del centro y terminando nuestra Pivo" Habíamos despejado todas las dudas que teníamos hace sólo 2 días, habíamos cerrado el círculo de nuestro periplo por Eslovaquia en Bratislava, y ahora nos íbamos a Cracovia (Polonia) en tren. Volvía a sacar el diario, claro que lo saqué, uno no se encuentra con alguien de su pueblo a tantos miles de kilómetros de casa; pero allí estaba, "pero si ese de ahí es Cesar, el catequista...", ¡qué pequeño es el mundo! Y lo volví a sacar, había que tomar nota de lo grotesco de nuestro viaje en tren hacia Polonia, pero esto es otro cantar, ya os contaré.


Post correspondiente a la serie "Eslovaquia, la ruta
#1 Bratislava, encontrando a la Belleza del Danubio
#2 Eslovaquia Central, las ciudades nacidas del oro y la plata
#3 Podbanské, desde las entrañas de los Altos Tatras
#4 Pico Kriváň, las dos caras de una misma moneda
#5 Slovenky Raj, chapoteamos entre los charcos
#6 Vuelta a Bratislava, hacia donde nos lleva el trazo incierto
#7 Tren Bratislava a Cracovia, una noche movida

1 de septiembre de 2010

Slovenky Raj, chapoteamos entre los charcos

Slovenky Raj, chapoteamos entre los charcos
Café en Podlesok (Slovensky Raj)


Suenan los rugidos de la tormenta, dando la voz de retirada. Aún con la respiración entrecortada, pero a cubierto. Qué bien sienta cada sorbo del café. Si obviamos que voy calado hasta los mismísimos, aún más. Llueve sobre Podlesok, y ha llovido mucho, una buena tromba de agua.

Quién iba a decir que se pondría la cosa tan fea, cuando el buen tiempo de la mañana nos hizo salir a andar tan veraniegos nosotros: voy con bermudas, eso sí, caladas a más no poder. Quién sabe, igual fue lo más correcto de llevar, al fin y al cabo, voy como si me hubiera metido con la ropa a la piscina.

A la mañana nos acercamos a Podlesok para visitar el "Slovensky Raj", el "Paraiso Eslovaco". Es uno de los parques naturales de Eslovaquia. Frondosos bosques de conífereas recorridos por ríos que van formando una red de cañones y barrancos. Íbamos a hacer una ruta que asciende por la Garganta de Sucha Bella y luego desciende por un barranco más tendido. Era un herbidero de gente, aún siendo un día entresemana. En procesión ascendiendo el cañon por las sucesivas escaleras, troncos y demás artilugios dispuestos a lo largo de la ruta. Cuatro gotas, menos mal que habíamos salido del cañon. Las cuatro gotas se convirtieron en una tromba de agua en toda regla. Con cara de circustancia cobijados bajo unos árboles. "¿Qué hacemos?" Parecía inevitable que nos íbamos a mojar a más no poder. "Pero.... no dicen que bajo un árbol te mojas dos veces". Las ramas y hojas del bosque, que parecía estaban retardando lo inevitable, nos dejaban de lado, conforme nos poníamos cada vez más impacientes. "Tontolaba el último", si nos mojamos al menos no lo íbamos a hacer mirando como tontos al cielo esperando que descampara. "La camiseta sobra, yo a la piscina me tiro con bermudas -y las llevo-. Retirada al coche". Y echamos a correr a paso de caballería, sólo faltaba el toque de trompeta.

Ahora estoy echando un café, esperando a que lleguen estos. Con cara de satisfacción, recordando esa media hora larga en la que he corrido sin mirar atrás, cuesta abajo, en busca del aparcamiento de Podlesok . Corriendo entre regueros de agua que descendían por canales abiertos en el camino, saltando entre los huecos de tierra que dejaban las raices de los árboles; salpicando a cada paso, conforme mis pies iban de allá para acá sobre charcos cada vez más grandes. ¡Chas! ¡Chas!¡Chas!¡Chas!¡Chas!¡Chas! El agua me empapaba, descendía por todo el cuerpo. "De perdidos al río, como un niño que chapotea en un charco..."

En estos momentos es cuando uno echa en falta ese calzado de repuesto, esa camiseta de más que dejaste en casa para que todo entrará en esos 50x40x20cm, en esos 10 kilos escasos de peso de equipaje. El coche sirvió de vestuario improvisado, os podéis imaginar el olor a humedad que había dentro. Luego tocó secar la ropa, y lavar algo, que remedio cuando echas cuentas y ya no queda nada de repuesto. Cada uno se las ingenia como puede, yo utilizo las bombillas de las lámpara de mesilla, mientras veo como sale un vaporcillo de mis zapatillas. "Parece que esto funciona". Pero lo mejor de todo fue la cara que puso el camarero del bar donde cenamos, un bar en la pequeña ciudad de Levoča, cuando García le preguntaba por unos periódicos viejos para secar sus zapatillas. Ya sea porque no nos entendía, ya sea porque no era práctica habitual esa de meter perióidicos en las zapatillas, pero el tipo flipaba.


Post correspondiente a la serie "Eslovaquia, la ruta
#1 Bratislava, encontrando a la Belleza del Danubio
#2 Eslovaquia Central, las ciudades nacidas del oro y la plata
#3 Podbanské, desde las entrañas de los Altos Tatras
#4 Pico Kriváň, las dos caras de una misma moneda
#5 Slovenky Raj, chapoteamos entre los charcos
#6 Vuelta a Bratislava, hacia donde nos lleva el trazo incierto
#7 Tren Bratislava a Cracovia, una noche movida