25 de agosto de 2010

Podbanské, desde las entrañas de los Altos Tatras

Como el año pasado, uno de los compañeros de fatigas en este viaje, se lanza con unas líneas en este diario de abordo. No se hable más, ahí van, desde las entrañas de los Altos Tatras


BY JAVIER GARCIA
(García nos deleita, una vez mas, con sabias palabras)


Sábado 07-08-2010. 23:28 h.

«Por supuesto que no se trata de un sábado cualquiera, de lo contrario raro sería estar escribiendo tumbado en la cama y más raro aún sería haber cambiado la persiana por un trozo de tela.

Lo estabas a punto de adivinar, no estoy en Estella, ni en Ganuza. Hemos vuelto a coger el primer avión que volaba hacia el este y nos dio por bajarnos en Bratislava. Visita de dos días a la capital. Calle arriba... Caña. Calle abajo… Caña.

Es lo que tiene viajar con estos dos, y con el que vino el año pasado más de lo mismo. Que si no se le ocurre a uno lo de “echamos una caña, o que “, se le ocurre al otro. Y claro, como no es cuestión de ser el raro del grupo, yo también lo digo de vez en cuando. El resultado es siempre el mismo, aceptación de la propuesta. Se trata de un pacto no escrito, ni tan siquiera hablado, pero todos sabemos que una sola negación podría acarrear terribles consecuencias.

Una vez de haber cumplido con la capital, Bratislava,  vamos tirando poco a poco más hacia el este. Ya que tenemos un lema, pues mira, que no nos puedan decir que no lo llevamos a cabo.”Nosotros siempre pal este “.

Encontramos sitio para dormir en Banská Štiavnica, importante ciudad minera hasta el siglo XVII, que hoy en día no lo tiene nada difícil para atraer al turismo. Gran parte de la culpa la tienen sus dos castillos, las calles adoquinadas y los museos con colecciones de minerales y explicaciones sobre la explotación en siglos pasados de las minas. Si unido a todo esto, vemos que esta pequeña ciudad es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entendemos que no seremos los únicos turistas a los que se nos ha ocurrido hacerle una visita.

La residencia Alma Mater le deja en fuera de juego a Edu. El edificio con una vieja y poco iluminada fachada rodeada de pinos y el acceso con escaleras rotas entre las que intentan crecer pequeños matojos, le provocan una mueca de satisfacción. Pero al entrar y ver que los suelos no crujen y la habitación no envidia en nada a la de cualquier otro hostal, la pequeña sonrisa desaparece de su rostro. Otra vez será compañero, pero el dormir hoy aquí no es ninguna aventura.

Cuarto día, visita a Banská Štiavnica, parada en Banská Bystrica y rumbo a los Altos Tatras. Aquí viene lo mejor, o por lo menos eso creo intuir. De los dos lagos que hemos visto el de Propadske Pleso me ha parecido muy, muy chulo. El refugio de al lado del lago está completo para dormir y tan sólo diez minutos después de reafirmarnos que estas cosas no nos pasarían si pusiéramos más interés antes del viaje, hemos llegado a un paraje precioso.

No muchas casas, todas ellas de madera y con tejados de pizarra forman el término de Podbanské. Hemos tenido la suerte de poder alquilar la única casa que quedaba libre. El mero hecho de echar un vistazo hacia el cielo del oscuro poblado, rodeado de picos de 2.500 m. y tener la impresión de estar viendo todas las estrellas que existen me provocan un cúmulo de sensaciones difíciles de explicar. “Un acierto el haber venido aquí de vacaciones”, pienso al regresar a nuestra nueva casa.

Al llegar al pueblo un señor muy majo nos ha invitado a subir a una pequeña caseta de madera desde la que se ve el Kriváň, todo un símbolo de Eslovaquia. Mañana intentaremos conocer su cima. Espero que Edu os cuente la ascensión en futuras publicaciones.

Desde las lejanas montañas del este, mi más afectuoso abrazo para todos los seguidores del blog. »


Post correspondiente a la serie "Eslovaquia, la ruta
#1 Bratislava, encontrando a la Belleza del Danubio
#2 Eslovaquia Central, las ciudades nacidas del oro y la plata
#3 Podbanské, desde las entrañas de los Altos Tatras
#4 Pico Kriváň, las dos caras de una misma moneda
#5 Slovenky Raj, chapoteamos entre los charcos
#6 Vuelta a Bratislava, hacia donde nos lleva el trazo incierto
#7 Tren Bratislava a Cracovia, una noche movida
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