20 de julio de 2010

Día 4, en ruta hacia Ouarzazate

Tizi N’Test, cruzamos el Atlas

Aún queda alguna secuela de la buena caminata que nos dimos ayer; pero el café “ole”, pan con mantequilla y mermelada, y unos huevos duros, reponen al más recaído. Sin duda vamos a necesitar un contundente desayuno en nuestro camino rumbo a Ouarzazate.

El primer obstáculo que nos vamos a encontrar es el puerto de Tizi N’Test. La carretera en una curva continua serpentea por valles ascendiendo al Atlas. Vamos encontrando pueblos de adobe que se camuflan entre el marrón y los pocos arbustos del terreno. Autóctonos caminando por la carretera, mujeres llevando montones de hierba a la espalda –esto llega a indignar bastante...-. Por lo que se aprecia los desprendimientos están al orden del día, Mikel lo deja grabado a cincel en la bitácora: “detenidos en una sinuosa carretera, atravesando el Atlas, debido a desprendimientos, camino del temido puerto de Tizi N’Test”.

Una vez ascendido el puerto Tizi N’Test (2.100 m), la carretera desciende empicado por terreno vertiginoso y que a más de uno se los pondrá por corbata. “Parece que nos vamos a ir en cada curva a tomar por culo. A la derecha un barranco del “copón” y una arenilla fina por los bordes. Tras cada curva puede salir una Pick Up y…“ -escribe Kike-.

Camino interminable hacia Ouarzazate

Conforme vamos descendiendo va cambiando el paisaje, pero también el ambiente -hasta diría que se respira diferente-. A la que van quedando atrás la montañas, va apareciendo más vegetación aquí y allá; las rectas han sucedido a las curvas y la carretera se pierde en el horizonte. Y aparecen ciudades alargadas, Taliuoine, Tazenakht... ; ya no son los pequeños poblados que salpicaban el Atlas. El sol ya está sobre nosotros y aún en esta época el calor se hace notar. Hemos franqueado el Atlas y se abre ante nosotros lo que muchos llaman el auténtico Marruecos.

Este es terreno de aventura, y sin salir de la carretera, que no hemos venidos a hacer rallies ni mucho menos; pero ya hemos tenido el primer susto del viaje: carretera estrecha, arcenes con escalón, coche que no se arrima y nosotros que metemos la rueda donde no debemos. Lo siguiente vino todo seguido, trompo descontrolado y … el coche se detiene, apenas nos podemos ver por el polvo que ha entrado por las ventanilla, tras unos segundos de silencio, parece que los corazones han vuelto a su sitio, “estáis bien... vaya movida...uffff...suerte ¿no?”.

Ya es bien entrada la tarde, es realmente frustrante ver sobre el mapa lo poco que hemos avanzado, Ouarzazate allá quedá. Poco a poco se va haciendo camino, son las 5 de la tarde y seguimos avanzando por interminables llanuras, pero ahora solo quedan 40 km para llegar a Ouarzazate. Una carretera que se aleja en el horizonte; una neblina polvorienta que difumina la vista; a la derecha una gasolinera abandonada, al más estilo yanqui. De película de miedo, yo aquí no me paro…


Ouarzazate; cruce de caminos, oasis en el desierto, parada en el trayecto

De camino a Ouarzazate nos paramos a ver la Kasba de Ait Benhaddou; aquí sobran las presentaciones; el sol amenaza con su despedida resaltando los tonos rojizos y ocres de las construcciones de barro que desde la propia orilla del río ascienden hasta lo alto de la colina. Todos tenemos esta imagen grabada en nuestras retinas desde que se inmortalizó en la película “Gladiator”.

Ya es noche ciega cuando salimos de las construcciones de adobe. Menos mal que tan solo quedan unos pocos kilómetros para finalizar nuestro trayecto de hoy, ya que lo de conducir por aquí de noche no es muy recomendable: motocicletas sin luces, coches que te dan las largas, gente andando por la carretera… En fin.

Por fin llegamos a Ouarzazate. Las estrechas y destrozadas carreteras por las que hemos transitado todo el día, y nos han dado algún que otro susto, han dado paso a avenidas de tres y cuatro carriles. El que sea lugar de vacaciones de Mohamed VI tiene mucho que ver. Ouarzazate es un cruce de caminos, es un oasis en el desierto, es una parada en el trayecto hacia el Sahara.

Aquí termina nuestras andanzas por hoy, ha sido un día demasiado largo. Hay que decirlo, el día anterior delante del mapa, todo parecía sencillo. Lo de siempre, que lo que en el mapa son cuatro dedos, va y son horas interminables de coche por carreteras imposibles.



El Road Trip en imágenes

derrumbes Tizi N’Test
Desprendimiento camino del puerto de Tizi N’Test

Tizi N’Test
La carretera desciende hacia alturas menores

road trip Moroco (2)
Quien sabe lo que te puedes encontrar a cada curva

road trip Moroco
Las rectas han sucedido a las curvas y la carretera se pierde en el horizonte


Ouarzazate
El ambiente ha cambiado, una neblina de polvo lo cubre todo


Gasolinera Ouarzazate
Yo aquí no me paro

Ait Benhaddou
Kasba de Ait Benhaddou, ¿a alguien le suena?


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Mañana; rumbo a las Gargantas: Dadès y Todra.

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Post correspondiente a la serie "Marruecos: Alto Atlas y al Desierto
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