29 de julio de 2010

"Los Tres Grandes": Montejurra, Monjardín y Belástegui



Cuando te acercas a Estella, sobre el horizonte, al margen de las sierras más al norte, destacan sobre todo tres elevaciones: Montejurra, Monjardín y Belástegui. Cercanas las tres, pero no tanto, o sí, quien sabe. La cuestión es que en estas tardes-noche de cerveza en mano y ambiente fanfarrón, surge esto de "los tres grandes"; que si no eres capaz de, que si tu qué te has creido, que mira qué me pongo a entrenar y le ponemos fecha. La cuestión es que tras ser el recurrrente comentarío irrisorio, todo desembocó en una quedada para la excursión. Y se le puso fecha: 20 de junio. Esta vez será andando, ¿para la próxima trotando?


La salida
Desde Estella, más concretamente desde su monumento al auroro, lugar de encuentro, de despedida, y km 0 de esta excursión. Y no son horarios de tales, que no veo a nadie con el farolillo, lo nuestro no parecen ser los madrugones. Dos, tres, seis ... parece que la convocatoria ha sido importante, quién lo iba a decir. Foto de batallón frente al auroro, no se hable más y manos a la obra que por delante tenemos unas cuantas horas de caminar.

Rumbo a Montejurra
Enfilamos el camino a Ayegui, como se empiezan estas "gestas", entre pitorreos y recuerdo de anécdotas pasadas, seguro que el día de hoy será también próspero en aventuras y desventuras. Luego, habrá momento para el silencio, el pensamiento, el suspiro, la queja... el guiño, la sonrisa, la alegría y la cerveza final, pero bueno, no vayamos adelantando acontecimientos, todo a su momento, ya habrá tiempo de pensar en la cerveza cuando nos la hayamos ganado. En fin, que nos vamos por otros derroqueros. Quería adelantaros algo antes de que lleguemos a la ermita de Montejurra; el día en que vamos a subir coincide con San Gerbas, lo que quiere decir que allá arriba tendremos el tradicional anuncio del cartel de toros de Fiestas de Estella y el almuerzo posterior obsequio del Ayuntamiento. Casualidades de la vida ¿no? Lo mismo pensé yo.

Subimos a Montejurra por el llamado Camino de las Cruces, que asciende de manera rápida –salvo que vayas rezando el vía crucis y te pares con padrenuestros en cada una de las cruces que salpican el camino– hasta que llegamos a la ermita de San Cipriano. Ya en los últimos metros se empieza a oir el barullo de la gente. ¡Qué llegamos tarde y nos perdemos el anuncio del cartel! Los entendidos corean el anuncio: "bueno, bueno...". Sinceramente, yo me quedo con el almuerzo de después. Qué no se despiste nadie, que esto acabo de comenzar y por delante tenemos aún "dos grandes" más.

De la ermita pasamos al pico principal. Estamos en la cima de montejurra, buena atalaya de lo que es esta zona; al norte la montaña y al sur una planicie salpicaca por campos de cultivo que van tornando a colores cada vez más dorados. Al lado se divisan las ruinas del castillo de Monjardín sobre la montaña. No está muy lejos parece.

Hacia el Castillo de Monjardín
Vamos descendiendo de Montejurra, camino del pueblo de Villamayor, al pie de la colina con la roca sobre la que se asienta la fortaleza del siglo X –Ha llovido algo–. Ya aquí dejamos la pendiente descendente para sudar un poco camino de la cima de Monjardín jalonada por el castillo. Como no podría ser de otra forma aquí el grupo se despista y llegamos desperdigados; había que tocar el primero la campana del castillo, se ve. Llevamos ya 3 horas y media de caminata bajo el sol, y creo que nos habremos ganado la comida. Sacamos los bocatas y.... falta algo, algo fresco, helado.... Qué decir, tardará tiempo en olvidarse la entrada triunfal de Galdeano por el portalón del castillo con sus hielos y botella de cocacola. ¡Qué grande! Por cierto, casualidades de la vida, pero aquí también se sube hoy en romería, y el castillo está concurrido de gente que ha subido desde Urbiola.

Belástegui, el desenlace
Desde Monjardín se divisan también buenas vistas, pero toca mirar a lo que toca; al fondo se ve Belástegui con sus antenas. Un poco lejos diría yo. Pero como camino se hace al andar, como suelen decir, nos ponemos en marcha. Bajamos dirección a Labeaga, pero no llegamos a entrar al pueblo sino que vamos "acortando" hacia Iguzquiza. El "acortando" lo pongo entrecomillado porque me llevo la impresión de que hemos hecho algún kilómetro de más. Y a lo lejos sigue Belásteguí, y nosotros caminando a la par del río pensando en la cerveza fría que nos vamos a echar cuando todo esto termine, lo que viene siendo una jarra de cerveza helada...que se me cae la baba. Y mientras tanto el perro de Chasco refrescándose en los canales de agua, mira que me meto yo ahí.

Haciendo camino hemos llegado a Zubielqui por la pista que discurre paralela al río Ega. Llevamos andando 6 horas y media, y las piernas empiezan a acusarlo. ¡Pero como lo acusan! Aquí llega la traca final, desde el mismo Zubielqui parte la senda que asciende a las antenas de Belástegui. Una estrecha senda, empinada, y que no parece dar descanso después de la que llevamos ya encima. Momento de sacar fuerzas de flaqueza, que el pescado está ya vendido. Estamos en la cima de Belástegui, y ahora vamos a cerrar el circulo. 8 horas y diez. Nos espera una buena cerveza en Estella, ¿os acordáis de ella?, con la sonrisa en la cara y la convicción de que el año que viene repetiremos. ¿Por cuando toca San Gerbas el próximo año?


"Los Tres Grandes" en imágenes

Subiendo a Montejurra
Subiendo a Montejurra

Anuncio Cartel Taurino por San Gerbas
Anuncio Cartel Taurino por San Gerbas

En Montejurra, hacia Monjardín
En Montejurra, hacia Monjardín

Hacia Monjardín
Hacia Monjardín

Llegamos a Villamayor de Monjardín
Llegamos a Villamayor de Monjardín

Bajando de Monjardín
Bajando de Monjardín

Fuente en Labeaga
Fuente en Labeaga

Subiendo a Belástegui desde Zubielqui
Subiendo a Belástegui

En la cima de Belástegui
En la cima de Belástegui

El desenlace
El desenlace

28 de julio de 2010

Marruecos: Alto Atlas y al Desierto

Alto Altas y al Desierto



La ruta (Marrakesh – Imlil - Ouarzazate - Garganta Dadés - Garganta Todra - Merzouga - Erg Chebhi): llegada a Marrakesh, visita al Alto Atlas con ascensión al Toubkal y luego a buscar el desierto hacia el sureste.



Día 1, aterrizamos-en-marrakesh


Día 2, en ruta hacia el alto Atlas


Día 3, en la cima de Yebel de Toubkal


Día 4, en ruta hacia Ouarzazate


Día 5, recorriendo el Valle de Dadés


Día 6, de la Garganta de Todra a las arenas de Erg Chebbi


Día 8, Marrakesh, final del viaje




Día 8, Marrakesh, final del viaje

«Ya se acaba el día de hoy; nuestro último en Marrakesh y en Morocco. A la mañana hemos hecho el trayecto de Ouarzazate a aquí. La entrada a la ciudad se las ha traído –aquí están locos–. Y la entrega del coche, también; a nuestro amigo “Hugo” –el del alquiler del coche– , le temblaban las manos y se le levantaba la voz diciéndonos que le habíamos rozado el coche –recuerdan ese pequeño susto, con trompo descontrolado...–.» (Edu). «Estamos a punto de rematar el viaje. Hay que despedirse ya de Marrakesh, nos quedan apenas 10 horas en este país. Han pasado muchas cosas, de todo...» (Mikel).

«Estamos a punto de rematar el 
viaje. Hay que despedirse ya»

«Final del viaje. Aquí estamos sentados en una terraza hablando de lo que ha dado de sí. De los personajes que hemos conocido por el camino: el “guardacoches”, “Hugo Chavez”, el archienemigo, Huassain Abdul (el jetas),… Hoy por fin hemos probado el zumo de naranja de la plaza, nos ha enganchado y hemos repetido, también hemos repetido compras en la Medina, pero hoy estábamos curtidos. Hemos regateado cual berebere y habremos arruinado a más de uno. A los pamplonicas del Toubkal nos los hemos encontrado y cuando veníamos de dejar el coche también a Edurne con sus padres, ¡Qué pequeño es el mundo! Por cierto el Edu ha comprado unas cruces del Sur, eso si que es un auténtico “coleccionista de reliquias”...» (Kike).

Alto Altas y al Desierto



Post correspondiente a la serie "Marruecos: Alto Atlas y al Desierto

    27 de julio de 2010

    Día 6, de la Garganta de Todra a las arenas de Erg Chebbi

    La Garganta de Todra, una carretera se abre paso entre paredes verticales

    «Amanece un nuevo día. ¿Qué intensas emociones nos aguardan?... Hoy dejaremos el verde –¿qué verde...?- pare explorar una de las gargantas más salvajes … y si todo sale bien podríamos estar por la noche en el Sahara...» -Kike lo dice todo-. Hoy vamos ha visitar la Garganta de Todra, una de las paradas casi obligatorias de todo Turista que visita el sur de Marruecos. «Una carretera de hormigón se abre paso entre paredes verticales de 500 m de altura. En la mitad de la garganta varios hoteles con el ruido de sus generadores rompe el apacible ambiente». El lugar es impresionante, todo hay que decirlo, pero lo que no nos ha gustado es como se puede hacer de un lugar idílico un lugar insoportable. Me pregunto: ¿qué necesidad habría de ponerse a construir hoteles en la mismísima garganta? Me viene a la mente cualquier ejemplo a lo largo de la costa mediterránea española, parece que estos marroquíes están siguiendo nuestro mismo camino.

    Antes de irnos de la zona, el cocinero de nuestro hotel nos ha ofrecido llevarnos a la casa de su familia para que podamos ver como trabajan los bereberes la lana. Según nos dice: «todo artesanal»..¿? Qué decir, todo el mundo tiene que pasar por un “regateo auténtico”; sin darnos cuenta estamos sentados dentro de la kashba bereber en torno a una tetera y cuatro tazas. En toda negociación que se preste no puede faltar una taza de té. Los berebes respetan enormemente este juego del regateo, que no es más que un sano ejercicio de trueque. El tiempo va pasando entre sorbo y sorbo de té, mientras nuestro conciencia occidental empieza a ponerse nerviosa: ¿qué hacer ante alguien que tiene todo el tiempo del mundo...? Nada más que sonreír con la impresión de... esta vez te has llevado el gato al agua...

    Erg Chebbi, fin de un trayecto

    Tenemos toda la tarde por delante para recorrer por carreteras que se pierden en la lejanía nuestro camino en dirección hacia las arenas de Erg Chebbi. El polvo suspendido difumina el horizonte de este desierto rocoso. «Ya al atardecer, llegamos a Merzouga» Este es uno de los últimos pueblos de Marruecos antes de llegar a la frontera con Argelia, se encuentra al pie del campo de dunas de Erg Chebbi –arena móvil de Chebbi-. Conforme nos aproximamos se observa como el inabarcable desierto de roca, de roca oscura basáltica, olla de calor asfixiante, va dando paso a pequeños bancos de arena, que en su lento pero constante movimiento amenazan con cubrir la carretera. Antes de llegar a Merzouga, «un pesado se nos sube al coche vendiéndonos su Tour por las dunas. No fue con él –esas no son las maneras- sino con otro grupo con el que fuimos al pie de una de las grandes dunas. La llegada –a la gran duna- fue en 4x4; la vuelta será en camello. A la noche no pudimos resistir subir a la duna que tenemos delante.»

    No creo que lleguemos a conocer mucho del lugar, al fin y al cabo nuestros pasos por aquí son cual si relámpagos. Sin embargo, si puede servir para llegar a vislumbrar la vida de esta gente, más aún para llegar a intuir lo que fue la vida de las diferentes tribus que sobrevivieron entre estas arenas del Sahara. Ahora parece ser que el único sustento de Merzouga pasa por el turismo, pero antes la vida era diferente; nuestro guía nos comenta como sus padres se dedicaban al comercio, se aprecia en su rostro la sonrisa de orgullo cuando nos cuenta que su padre viajó a Tombuctú, 52 jornadas a ritmo de camello por las arenas del desierto del Sahara.

    En estas arenas de Erg Chebbi termina nuestro trayecto por Marruecos, o casi, que ahora hay que volver sobre nuestros pasos hacia Marrakesh. Este no han sido las 52 jornadas esas, pero que le vamos a hacer; otros tiempos.

    Porque una imagen vale más que mil palabras

    Garganta de Todra
    Garganta de Todra

    Camello en Erfoud
    Camello en Erfoud


    Desierto camino de Merzouga
    Desierto camino de Merzouga

    Bereberes
    Bereberes y su todoterrenos 8x8


    Dunas Erg Chebbi
    Como para perderse aquí...

    Con los pies en Erg Chebbi
    Con los pies en Erg Chebbi


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    Fin del trayecto; volvemos a Marrakesh.

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    Post correspondiente a la serie "Marruecos: Alto Atlas y al Desierto

      23 de julio de 2010

      Día 5, recorriendo el Valle de Dadés

      El río Dadés nace en las montañas del Alto Altas y discurre recogiendo el agua de afluentes camino del Valle del Draa. Oued Dades, no debe ser fácil discurrir por estas tierras desérticas, no. Pero las aguas han fluido durante milenios, han discurrido plácidamente acariciando estas tierras para crear un bello valle que separa el Alto Atlas del macizo Yebel Sarhro. Un valle de terreno rojizo, que se adentra en las montañas formando desfiladeros; un valle salpicado de palacetes de adobe -a nadie le extrañará que le llamen el “Valle de las mil Kasbahs”-, cuyos fondos han sido conquistados por densos palmerales.

      Estamos en Ouarzazate. Será nuestra entrada al valle del Dadés. Como no puede ser de otra forma, y como estamos empezando a acostumbrar, el día comienza con un suculento desayuno, este de tradición francesa. Hay que decirlo: estos franceses han dejado un buen legado con su bollería, estos croissants están de muerte y el pan con mantequilla, ummm...

      Valle de Dadés


      Garganta de Dadés


      Boumalne du Dadès es la localidad que da entrada a la Garganta de Dadés. Es ya mediodía cuando llegamos a la Garganta, con el sol sobre nuestras cabezas. Una carretera de curvas imposibles asciende literalmente la pared de la garganta cogiendo altura sobre el valle. Esta es la parte que más impresiona, luego, el valle se vuelve a abrir. Las caravanas de Toyotas llenos de turistas ponen fin a su trayecto, pero el valle sigue. “¿paramos en ese poblado?”. Mikel y Kike me miran sonriendo, “¿qué carajo se nos ha perdido ahí?.

      Dadés


      Seguimos conduciendo por el valle del Dadés, aunque ya son horas de comer. “Enseguida un muchacho nos ofrece un sitio donde comer y nos pregunta de dónde somos: ¿catalanes tal vez? ¿vascos? Seguramente él es del Barça”. Como bien intuía Kike por su ironía, algo se traerá. Y así es. ¡Pero que dotes comerciales tienen la gente de aquí!, y que don de lenguas. Estamos en la ruta hacia el desierto, hacia Erg Chebbi, no hace falta preguntar hacia donde vamos , es lógico. Mal me temo que a partir de ahora va a ser una constante encontrarnos a amigos en el camino que resulten ser casualmente guías.

      Tinerhir


      Ya son las 4 de las tarde cuando llegamos a Tinerhir, a 12 km de la garganta de Todra. Una ciudad polvorienta, con un denso palmeral en el fondo del valle. Más adelante, camino de las gargantas, la llamada del organismo hace que tengamos que parar precipitadamente en un hotel restaurante: Zakar Charif. Esta gente si nos ha ganado, aquí se quedan las maletas.

      Palmeral Todra


      El hotel esta al pie del palmeral. Se hace extraño oír el fluir del agua entre los rústicos canales que serpentean entre la palmeras. ¡Qué estamos en el desierto! Se respira humedad. El lugar está lleno de pequeños huertos. Al otro lado, contra las paredes rojizas, multitud de ruinas de adobe dan constancia de un pasado más esplendoroso del lugar. Cae la noche sobre el palmeral.

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      Mañana; rumbo a Merzouga.

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      Post correspondiente a la serie "Marruecos: Alto Atlas y al Desierto

        20 de julio de 2010

        Día 4, en ruta hacia Ouarzazate

        Tizi N’Test, cruzamos el Atlas

        Aún queda alguna secuela de la buena caminata que nos dimos ayer; pero el café “ole”, pan con mantequilla y mermelada, y unos huevos duros, reponen al más recaído. Sin duda vamos a necesitar un contundente desayuno en nuestro camino rumbo a Ouarzazate.

        El primer obstáculo que nos vamos a encontrar es el puerto de Tizi N’Test. La carretera en una curva continua serpentea por valles ascendiendo al Atlas. Vamos encontrando pueblos de adobe que se camuflan entre el marrón y los pocos arbustos del terreno. Autóctonos caminando por la carretera, mujeres llevando montones de hierba a la espalda –esto llega a indignar bastante...-. Por lo que se aprecia los desprendimientos están al orden del día, Mikel lo deja grabado a cincel en la bitácora: “detenidos en una sinuosa carretera, atravesando el Atlas, debido a desprendimientos, camino del temido puerto de Tizi N’Test”.

        Una vez ascendido el puerto Tizi N’Test (2.100 m), la carretera desciende empicado por terreno vertiginoso y que a más de uno se los pondrá por corbata. “Parece que nos vamos a ir en cada curva a tomar por culo. A la derecha un barranco del “copón” y una arenilla fina por los bordes. Tras cada curva puede salir una Pick Up y…“ -escribe Kike-.

        Camino interminable hacia Ouarzazate

        Conforme vamos descendiendo va cambiando el paisaje, pero también el ambiente -hasta diría que se respira diferente-. A la que van quedando atrás la montañas, va apareciendo más vegetación aquí y allá; las rectas han sucedido a las curvas y la carretera se pierde en el horizonte. Y aparecen ciudades alargadas, Taliuoine, Tazenakht... ; ya no son los pequeños poblados que salpicaban el Atlas. El sol ya está sobre nosotros y aún en esta época el calor se hace notar. Hemos franqueado el Atlas y se abre ante nosotros lo que muchos llaman el auténtico Marruecos.

        Este es terreno de aventura, y sin salir de la carretera, que no hemos venidos a hacer rallies ni mucho menos; pero ya hemos tenido el primer susto del viaje: carretera estrecha, arcenes con escalón, coche que no se arrima y nosotros que metemos la rueda donde no debemos. Lo siguiente vino todo seguido, trompo descontrolado y … el coche se detiene, apenas nos podemos ver por el polvo que ha entrado por las ventanilla, tras unos segundos de silencio, parece que los corazones han vuelto a su sitio, “estáis bien... vaya movida...uffff...suerte ¿no?”.

        Ya es bien entrada la tarde, es realmente frustrante ver sobre el mapa lo poco que hemos avanzado, Ouarzazate allá quedá. Poco a poco se va haciendo camino, son las 5 de la tarde y seguimos avanzando por interminables llanuras, pero ahora solo quedan 40 km para llegar a Ouarzazate. Una carretera que se aleja en el horizonte; una neblina polvorienta que difumina la vista; a la derecha una gasolinera abandonada, al más estilo yanqui. De película de miedo, yo aquí no me paro…


        Ouarzazate; cruce de caminos, oasis en el desierto, parada en el trayecto

        De camino a Ouarzazate nos paramos a ver la Kasba de Ait Benhaddou; aquí sobran las presentaciones; el sol amenaza con su despedida resaltando los tonos rojizos y ocres de las construcciones de barro que desde la propia orilla del río ascienden hasta lo alto de la colina. Todos tenemos esta imagen grabada en nuestras retinas desde que se inmortalizó en la película “Gladiator”.

        Ya es noche ciega cuando salimos de las construcciones de adobe. Menos mal que tan solo quedan unos pocos kilómetros para finalizar nuestro trayecto de hoy, ya que lo de conducir por aquí de noche no es muy recomendable: motocicletas sin luces, coches que te dan las largas, gente andando por la carretera… En fin.

        Por fin llegamos a Ouarzazate. Las estrechas y destrozadas carreteras por las que hemos transitado todo el día, y nos han dado algún que otro susto, han dado paso a avenidas de tres y cuatro carriles. El que sea lugar de vacaciones de Mohamed VI tiene mucho que ver. Ouarzazate es un cruce de caminos, es un oasis en el desierto, es una parada en el trayecto hacia el Sahara.

        Aquí termina nuestras andanzas por hoy, ha sido un día demasiado largo. Hay que decirlo, el día anterior delante del mapa, todo parecía sencillo. Lo de siempre, que lo que en el mapa son cuatro dedos, va y son horas interminables de coche por carreteras imposibles.



        El Road Trip en imágenes

        derrumbes Tizi N’Test
        Desprendimiento camino del puerto de Tizi N’Test

        Tizi N’Test
        La carretera desciende hacia alturas menores

        road trip Moroco (2)
        Quien sabe lo que te puedes encontrar a cada curva

        road trip Moroco
        Las rectas han sucedido a las curvas y la carretera se pierde en el horizonte


        Ouarzazate
        El ambiente ha cambiado, una neblina de polvo lo cubre todo


        Gasolinera Ouarzazate
        Yo aquí no me paro

        Ait Benhaddou
        Kasba de Ait Benhaddou, ¿a alguien le suena?


        ...

        Mañana; rumbo a las Gargantas: Dadès y Todra.

        ...




        Post correspondiente a la serie "Marruecos: Alto Atlas y al Desierto